El miedo a fracasar, un obstáculo para innovar

Tania Monroy
Escrito por Tania Monroy

Young woman jumping over a gap in the bridge as a symbol of risk

¿Te ha ocurrido que encuentras a tu mente una y otra vez en un diálogo profundo de juicios, prejuicios y calificativos sobre lo que estás haciendo, que no te permite avanzar porque las expectativas que tienes son tan altas?

Ese miedo increíble a quedar mal, a arriesgar la reputación que has construido para, de un momento a otro, quedar mal por no dar la talla, por no cumplir las expectativas de otros, por equivocarte de la manera más contundente,... eso no puede pasar!!!  No está permitido!!! No es aceptado, no puede ser!!! 

Si te pasa y crees que eres el único a quien eso le pasa, quiero decirte que no, no eres el único, nos sucede a todos y esa mentalidad es paralizante, impide tomar riesgos y hacer cosas diferentes. Es más, es común y en ocasiones esta característica de nosotros los seres humanos la transferimos a las organizaciones. 

Las organizaciones aprenden a hacer algo y se especializan en las tareas que saben hacer bien y perfecto, tanto, que en ocasiones les da pánico arriesgarse y hacer cosas de manera diferente. Ese miedo profundo a fracasar es algo que nos paraliza y que vuelve lenta la innovación en las organizaciones. Este miedo hace que las empresas se enfrenten poco a nuevas experiencias y que continúen realizando las cosas de la manera tradicional, de la manera que las vienen haciendo. Es una fuerza invisible que paraliza y mata la fuerza del cambio y de la innovación. 

Creatividad en acción, nuevas ideas implementadas, nuevas maneras de hacer y de llegar al mercado, nuevas maneras de presentar el producto, nuevas maneras de llevar a cabo el modelo de negocio, todo esto es innovación. 

Actualmente, la palabra innovación circula en muchos ámbitos. Se ha convertido en una conversación importante entre aquellos que buscan asegurar la supervivencia o sostenibilidad de sus organizaciones. Continuamente los mercados presentan nuevas demandas y los jugadores tradicionales de esos mercados se ven obligados a actuar de acuerdo a las nuevas circunstancias y a los nuevos jugadores que se presentan. Sin embargo, si permitimos que el miedo al fracaso nos paralice, no podremos ser terreno fértil para el crecimiento de nuevas ideas, de nuevos productos y de nuevas maneras de hacer las cosas. 

Muchas personas piensan que innovar es sacar la idea más original y descabellada e implementarla para romper el mercado. 

Experimentación, una característica del ADN Innovador

Para innovar necesitamos aceptar la incertidumbre, transitar de manera fluida y con confianza por los escenarios desconocidos, replantearnos y reinventarnos la forma de hacer y entregar las cosas. Características todas estas que van en contra del miedo al fracaso. Precisamente y según el libro el ADN innovador de Jeff Dyer, Hal Gregersen y Clayton Christensen una de las cinco características del ADN de los innovadores es la experimentación.  

El libro relata que Jeff Bezos, fundador de AMAZON, cuando joven, acostumbraba pasar sus días en la finca de su abuelo. Cuando alguna máquina de la finca se dañaba, él pasaba horas y horas experimentando una y otra vez maneras de solucionar el problema hasta que conseguía resolverlo. En otras palabras, experimentaba el fracaso varias veces hasta que finalmente lograba una solución.

Para Bezos la idea original de AMAZON era vender libros sin inventario y le tomó casi nueve años construir lo que es ahora. Fue un camino de continuos fracasos que finalmente abrió paso a la gran empresa que conocemos hoy. Una mentalidad abierta a la experimentación, a atreverse, a persistir, a estar dispuesto al éxito o al fracaso posibilita el surgimiento de grandes soluciones.

TBusiness team examining molecules in the office. Medical and businessenemos la idea errada de que debemos tener una idea brillante, ultra original, extraordinaria y que debemos desarrollar un producto excepcional, con las mejores características, para los clientes. Eso se convierte en un camino sin fin en el cual, si vamos poniendo cada día más y más detalles al producto, lo que hacemos es generar un nivel de esfuerzo y de uso de recursos tan alto que no sabemos realmente si ese producto puede llegar a interesarle a un cliente o grupo de clientes. 

 

Muchas de las ideas que han surgido y que se han convertido en un hit propagándose de manera exponencial no han sido ideas ultra mega originales. Si las analizas cuidadosamente descubrirás que han sido el resultado de juntar o reordenar, de una manera natural y simplificada, componentes que ya existían luego de un proceso de experimentación, de muchos errores, hasta que lo logras: una solución ágil y fácil a un problema o necesidad que inclusive pocos le habían prestado atención.

¿Te imaginas que podrías hacer si no tuvieras miedo a fracasar y a equivocarte?

Cuantas acciones y caminos recorrerías, cuantas ideas que hay en tu cabeza tendrían la oportunidad de ser probadas y dadas a conocer a muchos otros. Quizás te llevarían a cuestionar el status quo y a encontrar nuevas maneras de hacer u ofrecer servicios en tu organización, en tu industria o en el mercado en general.

No temas a equivocarte, arriésgate y ayuda a otros, trabajando de forma colaborativa, a encontrar nuevas formas de hacer y entregar sus servicios, sin duda las hallarás. 

Cuéntanos por favor cuál ha sido tu experiencia en el proceso de innovar, ¿Qué riesgos has tenido que tomar y cómo han resultado? ¿Qué tan difícil o fácil ha resultado para ti tomar dichos riesgos? ¿Qué dificultades has tenido que sortear y cómo lo has hecho? 

Nueva llamada a la acción

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