INNOVACIÓN ¿una moda o una necesidad humana?

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La historia de la humanidad es el resultado de la innovación. Podemos creer y escuchar frecuentemente que es un tema de moda empresarial, como muchos otros, y probablemente parte de ello puede ser cierto, pero al entender y profundizar más allá de lo evidente, la innovación ha estado presente en nuestra historia desde los inicios de la humanidad.

Pensemos por unos segundos ¿qué tienen en común un hacha vikinga con Uber o la brújula con Waze?

Seguro encontraremos muchos elementos en común y también grandes diferencias, pero centrémonos en los elementos en común.

Lo primero es que estos ejemplos corresponden a “algo” creado por el hombre. Lo segundo es que el hombre los creó para algo, para resolver un problema, atender una necesidad, satisfacer un deseo o superar sus propias capacidades limitadas y obtener así un beneficio.  ¿Acaso Waze no es como la versión moderna de un oráculo "mágico" que el hombre inventó para permitir “teletransportarse” y poder ver desde lo alto cómo se ve la ciudad en términos de tráfico y así decidir qué camino conviene más para llegar más rápido y con menos estrés a un destino?. El tercer elemento en común que mencionaré, pues hay muchos otros, es que cada uno se creó en un contexto que incluía un momento de tiempo y unas condiciones en las que la necesidad, el deseo o el problema estaba presente.

¿Cómo decir entonces que la innovación es algo de moda? La innovación ha sido una constante en nuestra historia, pues es parte de nuestra esencia como seres humanos. Es una capacidad que tenemos instalada y que nos permite observar dentro de un contexto, en una época o momento, una situación o reto que requiere una solución, la cual podemos crear o imaginar en nuestra mente (idealmente con otros) y materializarla con los recursos disponibles (hoy en día no solo con los nuestros sino complementando los de otros), para que al usarse sirva a muchos y genere un beneficio funcional y/o emocional.

Ahora la pregunta es ¿por qué se convirtió en un tema tan recurrente y vital para las empresas hoy en día? Si no ofrecemos productos, servicios, modelos, procesos, formas de interactuar, entre muchos otros, con una propuesta de valor y de diferenciación clara, que entiendan más y mejor a los clientes para darles rápidamente lo que realmente les sirva o quieran, en un contexto y momento oportuno, no estaremos innovando.De hecho, la misma palabra Innovación envuelve todo lo anterior.

Desde la etimología, la palabra innovación proviene del latín Innovatio que quiere decir “acción y efecto de crear algo nuevo”. En el Manual de Oslo, guía referente a nivel mundial sobre innovación, podrás encontrar detalles a profundidad al respecto o en la norma técnica Colombia NTC5801/2018. Lo importante es definir qué es innovación para tu organización y que la hagas realidad, entendiendo su esencia y su relación directa tanto con la capacidad humana de observar, crear, materializar, probar y aprender como con la capacidad de tu organización para estructurar e implementar todo aquello que se requiere para la innovación sistemática y sistémica.

¿Qué se requiere para generar una innovación sistémica y sistemática?

El detrás de cámaras de la innovación...

Desde mi experiencia como consultora por más de 14 años acompañando a todo tipo de organizaciones en sus retos de innovación, de estructurar e implementar sistemas de gestión de innovación y de generar culturas de innovación he visto tanto los síntomas como las raíces de por qué la innovación no se genera de manera natural, sistemática y sistémica. Una buena práctica para esto es tener un sistema de gestión de innovación.

Quiero invitarte a que apliquemos un método de pensamiento innovador: El pensamiento analógico. Esta forma de pensar nos ayuda a explorar y descubrir elementos que pueden inspirar ideas y también para entender conceptos o propuestas usando mundos distintos pero más conocidos, mundanos o genéricos. En este caso nuestro mundo analógico será el agro o mejor aún, los cultivos orgánicos, tema que además me gusta, en donde he hecho algunos prototipos, he aprendido bastante sobre un ecosistema productivo y también improductivo cuando he fracasado en mis intentos.


Ambiente o entorno propicio para la innovación

Cuando quieres obtener una cosecha de alguna planta o fruto orgánico debes preparar muy bien todo el entorno. La tierra es fundamental pues debe tener los nutrientes adecuados y no puede contener ciertos contaminantes, pues afectarían la calidad esperada y podrían matar los buenos microorganismos naturales de la tierra. Por su parte el agua es fundamental, pero también lo son las otras especies del ecosistema cercano, pues algunas de estas especies que crecen de manera natural son repelentes naturales o generan flores o sustancias que los insectos necesitan para polinizar o dispersar elementos en tu propio cultivo.

Como ves hay muchas cosas sucediendo, no todas tan obvias y visibles, que se generan cuando el ambiente es propicio. Aprovechando la analogía, listaré algunas claves para que la cosecha de las innovaciones sea abundante y de alta calidad.

El tiempo es clave. Permite que cada persona, proceso, grupo, líder, acción o método que incorpores tenga su propio ritmo de crecimiento.

Gestión de expectativas y experimentación constante. Siembra distintos proyectos de diferente tipo e intención. Hay algunos que no te darán resultados directos o inmediatos pues requieren de un proceso de maduración, otros te servirán para propagar nuevo conocimiento, nuevos comportamientos, nuevos hábitos, nuevas formas de interacción, etc. Ejemplos de esto son actividades de formación en metodologías de innovación, colaboración, espacios de intercambio intencionado de aprendizajes o de experimentación y prototipaje.

El efecto multiplicador. Identifica quiénes son tus abejas o propagadoras naturales (personas que les gusta aprender, cambiar y probar cosas nuevas) y busca quienes son los microorganismos claves, aquellos que te ayudan a fijar nutrientes para tus proyectos o, en términos organizacionales, son líderes naturales que inspiran y dan ejemplo de valores clave para la innovación como la tolerancia al error, la resiliencia y otros.

Diversidad de personas. La innovación ya no es cuestión de inventores aislados. El presente y el futuro son de la innovación colaborativa, más aún con externos. Entre más inclusión y diversidad más “rico” será tu ecosistema interno.


Cultivo del ser Innovador

Hoy en día existen mil formas de apoyar el crecimiento de una planta, un ser, un equipo, un líder o una organización, de hecho, la palabra cultura proviene del campo también. En el siglo XIII la palabra cultura estaba relacionada con parcela cultivada, en el siglo siglo XVI, durante el Renacimiento con el cultivo de la tierra y sólo hasta el siglo XVIII, durante la época de la Ilustración, se modificó hacia una definición que hablaba sobre cultivo del espíritu. El gran pensador francés Rousseau la definió como “aquello que nos distingue como seres humanos o el cultivo del ser humano”. Desde esta época se convirtió en el "cultivo del ser humano".

El agua, elemento fundamental. El cuerpo humano es en gran parte agua. Y a pesar que hace parte de nosotros necesitamos consumirla a diario, procesarla, usarla para nuestros procesos internos y hasta desechar una parte. A sí mismo, el ser humano innovador está compuesto naturalmente por elementos fundamentales y necesita seguirlos “consumiendo”, alimentándolos, procesándolos y eliminando aquellas partes que ya no le sirve. Me refiero a esas habilidades innatas que nacieron con la mayoría de nosotros, pero poco a poco la cultura, el contexto o la educación nos las fueron quitando, minimizando o haciéndonoslas olvidar.

El reto entonces es cultivar el ser, recuperando y potencializando esas habilidades para que la innovación florezca y podamos recoger sus frutos. La curiosidad, la creatividad, la capacidad de cuestionar, la observación sin juicio, la experimentación, la empatía, el pensamiento crítico, la autonomía y la colaboración son algunas de las habilidades conocidas hoy como habilidades del siglo XXI o habilidades blandas, las cuales empresas como Google reconocen y cultivan en sus colaboradores.

Un sistema organizacional que no busque y cultive el ser no podrá crecer. Actualmente existen muchos proyectos y propuestas para ello. Harvard, por ejemplo, ha creado un proyecto llamado proyecto zero, enfocado al mundo educativo, aplicable a cualquier contexto de desarrollo humano, que contiene elementos vitales para cultivar formas de pensar que incentivan el desarrollo de algunas de estas capacidades.

Así como existen muchos métodos y herramientas de siembra, cosecha, intercambio o fumigación, existen muchas formas, métodos y herramientas para todos los momentos, tipos y necesidades de innovación que facilitan el trabajo de cultivar el ser. Puedes encontrar métodos, técnicas y herramientas para el proceso de innovación en sí, para identificar oportunidades de innovación, para entender al ser humano y sus necesidades, para generar ideas, para desarrollar prototipos, para redefinir las formas de interacción de equipos de trabajo hacia la colaboración y el agilismo, por ello es muy importante elegir aquellas enfocadas a apoyarte a gestionar la innovación de manera sistemática y sistémica. 
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